Wifi lento en la oficina: causas y soluciones
El wifi lento es una de las quejas más habituales en las oficinas de pymes: videollamadas que se congelan, archivos que tardan en subirse a la nube, aplicaciones de gestión que se quedan "pensando". La reacción más común es echarle la culpa a la conexión de internet y pedir más velocidad al operador, pero en la mayoría de los casos el problema no está ahí, sino en cómo está montada la red wifi interna de la oficina. Antes de cambiar de tarifa, conviene repasar estas causas, que son las que de verdad frenan el wifi en el día a día.
Demasiados dispositivos para el equipo que hay
Un router doméstico, o incluso uno empresarial de gama básica, solo puede atender bien a un número limitado de dispositivos conectados a la vez. En una oficina actual eso incluye ordenadores, móviles corporativos y personales, impresoras en red, cámaras de seguridad, terminales de punto de venta y hasta bombillas o enchufes inteligentes. Cuando se supera esa capacidad, el propio equipo empieza a repartir peor el ancho de banda y la conexión se nota más lenta aunque la fibra que llega al local sea rápida.
El router está mal ubicado o se queda pequeño para el espacio
Un solo punto de acceso metido en un armario, detrás de una pantalla o en una esquina del local rara vez cubre bien toda la oficina. Las paredes de obra, los armarios metálicos y la distancia a las mesas más alejadas hacen que la señal llegue débil a buena parte de los puestos de trabajo. En oficinas de más de una planta o con varias salas, casi siempre hace falta más de un punto de acceso bien repartido, en lugar de confiar en que uno solo "llegue a todas partes".
Interferencias con otras redes y con los propios equipos
En polígonos y zonas comerciales es habitual que varias empresas vecinas usen la misma banda de frecuencia y los mismos canales wifi, lo que genera interferencias que ralentizan todas las redes a la vez. A eso se suman aparatos del propio local que también emiten en esas frecuencias, como microondas, teléfonos inalámbricos o ciertos equipos industriales. Revisar y ajustar el canal y la banda que usa el wifi de la oficina suele notarse enseguida en la estabilidad de la conexión.
La red cableada que hay detrás del wifi también influye
El wifi no funciona solo: cada punto de acceso necesita un buen cable de red y un switch que no esté saturado para entregar toda la velocidad que promete. Si el cableado de la oficina es antiguo, está mal certificado o pasa por tramos en mal estado, el cuello de botella no está en el aire, sino en el cable. Vale la pena revisarlo junto con la instalación wifi, sobre todo si la oficina lleva años sin tocar su instalación de redes y cableado.
Cómo abordarlo sin ir a ciegas
Lo más eficaz es medir antes de cambiar nada: ver cuántos dispositivos hay conectados, qué cobertura real tiene cada zona de la oficina y qué canales están más saturados. A partir de ahí, casi siempre la solución combina reubicar o añadir puntos de acceso, separar la red de invitados de la red de trabajo y actualizar el equipo si ya tiene varios años. Un servicio de mantenimiento informático que incluya revisión periódica de la red evita que estos problemas se acumulen hasta hacerse notar en el trabajo diario.
Un wifi estable no depende de la suerte ni de contratar más megas, sino de que la red esté bien diseñada para el espacio y el número de equipos reales de la oficina. Revisarlo de vez en cuando sale más barato que acostumbrarse a trabajar con cortes.